El auge y presencia de controvertidas pirámides (de dinero fácil) en nuestro territorio vuelve a colocar sobre el tapete la ingenuidad propia y el lavado de dineros. ¿Qué tiene de fascinador el dinero? ¿Puede ser fácil el dinero?
Herodoto (griego) atribuye la invención del dinero a los lidios (año 670 - A de C) aunque mucho antes, en las distintas culturas, ya se usaba gran variedad de objetos como tal: conchas de cauri en la India, arroz en China, discos de piedra caliza en la isla de Yap en el Pacífico, semillas, caracoles y herramientas en miniatura, la sal y las guacamayas, etc. El embrujo por el dinero es tan antiguo como el mismo “sapiens”.
Los filósofos aseguran que el dinero ha cambiado el sistema de los valores humanos en cuanto a intereses, ideales, aficiones y criterios morales. Debemos creerles. El peligro no está en poseer dinero sino en que el dinero lo domine a usted.
El Capitulo 5 de Santiago (Biblia) nos habla de 3 formas en que puede ser una maldición: Cuando es atesorado (machuchado con avaricia), sucio (corrupción, estafa, hurto, prostitución) e insensible (soborno, extorsión, engaño premeditado, usura, oscuros negocios, explotación). Para todo lo demás existe el plástico y está permitido.
El Wall Street Journal, publicación sobre finanzas, una vez describió al dinero como «objeto que puede ser usado como pasaporte universal a cualquier parte excepto al Cielo, y como proveedor universal de todas las cosas, excepto la felicidad».
Giovanni Papini, controvertido escritor italiano (1881 – 1956), dijo que el dinero es el estiércol del Diablo (recomiendo leer su Libro Negro). Durante años esta premisa ha sido citada cuando se quiere acusar a los pobres billetitos de ser generadores de todos los males de la humanidad, debido al poder que de ellos emerge.
Lo más razonable, apreciados amigos, es comprender que estamos navegando en el capitalismo salvaje neoliberal ó capitalismo monetarista (sálvese quien pueda) a lo Milton Friedman (Premio Nóbel de Economía en 1976). Usted decide si se deja “tumbar”.
PD. Tampoco olvidar que el trabajo nos fue dado como castigo desde las épocas de Adán y Eva (tarea nada fácil). Si un estándar del castigo es el dinero pues estamos condenados a sudar la gota gorda. No hay de otra.
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